Los momentos no avisan cuando vienen- encuentros veraniegos

Los momentos no avisan cuando vienen- encuentros veraniegos

Con la llegada del otoño no apetece nada mas que hundirse en el sofa, debajo de una manta, con una taza de té o chocolate bien caliente. Para muchos, estos meses significan vuelta a la rutina, vuelta a la realidad o tal vez el comienzo de algo nuevo (curso de idiomas, clases de baile, yoga … ).

A mi, estos días grises me hacen reflexionar y resumir el verano que es mi época favorita del año siempre llena de encuentros imborrables y momentos pequeños que hacen grande la vida. Los recuerdos siempre abrigan el corazón.. y especialmente cuando el tiempo no anima.

Pues, el primer encuentro más emocionante para mi fue el concierto del guitarrista flamenco Josemi Carmona en Varsovia. Cada año, durante el verano, en el casco viejo, se organiza el Festival “Jazz na Starówce”. Quizá esta noche de Agosto no habría sido tan mágica, si no me hubiera sentado en la primera fila, justo en frente del artista. Quizá, no habría sido tan emocionante si no hubiera atrapado el contacto visual con él. Quizá no habría sido tan maravillosa, si su música no me hubiera hipnotizado y conmovido tanto. Quizá no habría sido tan inolvidable si después del concierto no hubiéramos podido hablar y darnos un abrazo. Fue uno de estos momentos cuando te sientes afortunado y lloras de felicidad. Lo llamo mi duende propio.

Aquí dejo el link mi actuación favorita de Josemi Carmona – La Granaina.

Emociones parecidas provocó en mi también Oporto. Aunque, hace años, por culpa de Lisboa perdí la simpatía por Portugal, así de Oporto me enamoré locamente. Fue una visita corta pero muy intensa. Oporto tiene alma y puro estilo slow life. La ciudad, en el que se respira calma, es muy relajada, tranquila y sus habitantes- muy amables. Me ha encantado la arquitectura, los famosos azulejos, pequeñas tiendas con mucho encanto y la artesanía local (especialmente cerámica y joyería). Hay que mencionar que Oporto no consiste solo de la parte histórica de la ciudad, pero también del pueblo precioso llamado Foz Velha. Es un pueblo de pescadores situado en la desembocadura del Océano Atlantico y Rio Duero. Allí se puede disfrutar y llevar la vida de 10. Sentada en una de las playas de Foz, con la cara al sol, escuchaba el Océano pensando: los momentos no avisan cuando vienen… Además, me allegro muchísimo de que haya podido compartir esta serenidad con mi novio. Así que ha sido un placer de conocer esta chiquitita parte del mundo cuyo sabor siento hasta hoy. Que suerte tiene la gente que vive en los lugares a los que otros vienen para inspirarse. Nos vemos el próximo año!

Canción que me recuerda mucho los momentos playeros – pincha aquí.

Nueva experiencia y otro encuentro. Cuando viene un artista tan famoso como Daniel Jobim, es imposible perder su concierto especialmente cuando tu pareja lleva sangre brasileña. Me encanta ir descubriendo y conociendo su cultura que, en Polonia, es poco popular. Mi primer contacto con Bossa Nova fue muy relajante, positivo y también divertido. Los artistas supieron como entretener el público y como mantenerlo atento. Después del concierto obviamente no perdimos la ocasión de poder hablar con los músicos- Tan grandes, tan sobresalientes pero tan humildes.

***

“É preciso ver o que não foi visto,
ver outra vez o que se viu já,
ver na primavera o que se vira no verão,
ver de dia o que se viu de noite,
com o sol onde primeiramente a chuva caía,
ver a seara verde,
o fruto maduro,
a pedra que mudou de lugar,
a sombra que aqui não estava.” 

José Saramago.

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